Qué no sucedió realmente

Tengo una historia de Leonard Cohen mis los propios. Hoy en su 75.o cumpleaños estoy rompiendo mi silencio para elaborar en qué no sucedió realmente entre Leonard y mí.

Era el verano de 1973, Niagara-en--Lago, Ontario. Cuál era una pequeña aldea soñolienta cambiaba rápidamente. El festival de Shaw estaba bajo construcción, el único teatro del mime de Canadá tenía su hogar allí, y una producción de agentes de New York City y su comitiva habían llegado en ciudad para ensayar un musical basado en las vidas y los amores de las mujeres de Leonard, llamados las hermanas de la misericordia.

Permanecía en un pequeño hotel viejo, el Príncipe de Gales histórico, con mi novio. Él jugaba abajo en una venda que guardó los locals, los moldes y a los equipos de las varias demostraciones, saltando en las horas pequenitas. El Niagara-en--Lago se ardía vibrante y. ¡Caliente! ¡Caliente! ¡Caliente!

Pues va la historia, Leonard consiguió el viento de esta pequeña empresa que utilizaba NOTL como progresión toxicológica antes de tomar su demostración de nuevo a Nueva York, no obstante off-off-Broadway.

Primero lo noté el sentarme en el patio al aire libre del restaurante mantecoso, la derecha allí en la calle de la reina, la fricción principal en ciudad. Es divertida cómo la manera él amplía su pierna, y después la cruza, todavía tiene esa elegancia distintiva. Tenía muchas razones para ir arriba y abajo de esa calle, y vi en más de una ocasión Leonard sentarse en el patio que era servido por una muchacha que había conocido en High School secundaria. Elyse era la belleza clásica minimisada, tan tímido y modesto (y oh mi, tan inocente). Podría decirla a propósito ducking su cabeza como ella despejó su tabla con su bandeja, y sonreía, y ruborizándose a las raíces de su pelo justo, ese Leonard intentaba su mejor para seducirla.

Era una pequeña ciudad y era inevitable que en un punto Leonard y yo vendríamos cara a cara. Ésta es esa historia.

Quizás era alto mediodía. El sol era caliente. La calle abandonada. O quizás la gente estaba detrás de las cortinas, mirando hacia fuera. Comencé mi calle de la reina de la caminata abajo. Y entonces para arriba a continuación, lo vi. Solamente, caminando ni rápidamente ni retárdese, él se acercaba. Continué caminando. Él continuó caminando. Determiné que no miraría lejos. Éste era Leonard Cohen. Vinimos más cerca. Podría ver los blancos de sus ojos, la intensidad en su cara. Estaba apenas a punto de ver los procesos del pensamiento en su cerebro. Cerebro de Leonard Cohen.

Diría que éramos cerca de diez pies aparte, quizá menos, y la distancia entre nosotros fue destinada para disminuir, y ésa es cuando sucedió. Leonard Cohen me desnudó con sus ojos y guardó el caminar. Y entonces había terminado.

Estoy absolutamente seguro él no tuve éxito con mi amigo adolescente. Estoy absolutamente seguro yo fui inmediatamente para la empanada de pacana en el café (mientras que mentalmente reajusta mi ropa). Usted puede decidir sobre cuáles es esta historia. Mucho no sucedió. ¿Usted puede recordarla como historia sobre el tiempo del verano de Ontario, o pregúntese cómo es buena era la empanada? O usted puede rumiar como hago sobre todas las cosas en nuestras vidas que no sucedieron realmente.

Buena vida
diane

siempre para usted Leonard.

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